Joaquín y la Guardia Civil

Joaquín es polifacético, todo el mundo lo sabe.

Un crack jugando al fútbol y un cómico mediocre.

Hay quien critica sus salidas y le aconseja:

“Pisha, dedícate a jugar al fútbol”

Pero Joaquín, que es chistoso, crea buen ambiente allí donde va,

y el vestuario del Betis es uno de los lugares donde suele estar.

Por tanto, encuentro positivo que Joaquín, además de crack, sea gracioso,

porque pienso que es un plus extra para el equipo de mi alma, que es a lo que vamos.

Hace un par de días, Joaquín, por gastar una broma a los porteros de su equipo, les gritó: “¡Viva la Guardia Civil!“

Y bramaron las redes sociales.

Las respuestas, de dos tipos:

El tipo uno, quien lo toma al pie de la letra y repite con él, pero con tono enardecido: “¡Viva la Guardia Civil!“

El tipo dos, quien le dice:

“Pisha, déjate de bromas en estos momentos: que la Guardia Civil se dedica a golpear a gente inocente que solo quiere expresar su voluntad democrática. Tu broma no procede, es necesario el diálogo”

Bien. He de tomar partido.

Porque Diásporas habita en Celtiberia, donde los genes son bipolares.

Siempre se ha de escoger entre dos:

Betis o Sevilla, izquierdas o derechas, Joselito o Belmonte, rojos o azules…

hasta llegar a Madrid o Barsa, esa elección infumable.

Nunca fui de gritar viva la Guardia Civil.

En mi juventud, el balance fue de tres veces detenido a punta de fusil y una noche pasada en cuartelillo.

En mi vida adulta, mi percepción de la Guardia Civil no mejoró en absoluto:

habían evolucionado de cazadores de rojos a recolectores de impuestos,

multeros a evitar, un peligro más del tráfico.

Pero llegó el día del uno a cero, el día en que le marcaron a Rajoy un gol por la escuadra,

y mi percepción de la Guardia Civil ha cambiado por completo.

Ahora veo a un mileurista, mal pagado, enviado a una encerrona,

un ser humano que lleva días sin dormir por mor de las cacerolas. Echado de un hotel, escupido y denostado.

¿La causa? Cumplir una orden emanada del Tribunal Constitucional, garante de nuestra Carta Magna.

¿Su pecado? Que dicen que alguien dijo que contaron que le pegaron a un señor inocente que iba a votar que no.

Cumplir la orden tenía de cumplirla, porque para eso, aunque malamente, le están pagando.

Luego no es culpable por ahí.

Y si llega el guardia y dice que cierren tal colegio y no lo cierran… pues digo yo, tendrá que liarse a palos,

porque quienes tendrían que haberlos pegado no se mojaron.

Pero Diásporas es constitucionalista. Ya no teme a la Guardia Civil.

Incluso, a día de hoy, siente que les debe algo.

Así pues, en pleno uso de mis facultades mentales, siendo consciente de la polvareda que voy a levantar,

y con cierto reparo porque me van a tildar de facha,

solemnemente declaro:

¡Viva la Guardia Civil!

Joaquín, pisha, con tu broma has acertado.

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