El chiringuito

Allá en Isla Canela, José Jaramago aguanta como puede el tirón.
A José, Pepe para los amigos, nunca le gustó la playa.
– Si no tuviera tanta agua ni tanta arena… musitó a su mujer.
– Tú estás loco porque empiece ya la liga, respondió ella.
Y sí, para qué lo iba a negar.
La playa sin fútbol, con la parienta marcando en corto las miradas, se hacía insoportable.
Y para colmo, en un chiringuito con precios de corsario y mala net.
¡Internet! ¡Internet! ¿Quién puede hablar hoy en día de fútbol sin la net?
Antes, para estar al día de los fichajes, sólo había que pasarse de vez en cuando por el campo de Los Salesianos a ver al Triana y luego cada año aprenderse un par de nombres extranjeros.
Pero hoy en día es más complicado.
Llega Manolo Choquero y le dice:
– Pepe, pa que te informes de lo tuyo, que Torrecilla está que no puede traerse a Stambuli pero David López esta al caer. Y también está al loro de Lemina. Eso sí, descartados Germain y Jesé.
Y Pepe mira de reojo al youtube y a la wikipedia mientras apura el vaso para saber quién es el tal López y quién Stambuli y quién Jesé.
Que luego en Sevilla hay mucho listillo suelto.
Y a todo esto, con mala net.
Con Maciá se tuvo que aprender a Piccini, a Pazzella y a Pazzini.
Pero Torrecilla ya se sale del costal.
Pepe había tenido que memorizar a Durmisi (albanés de Copenague), a Jonás Martín (que suena a español pero que es francés), a Felipe Gutiérrez (chileno del Tuenti holandés), a Mandi (francés de la misma Argelia), a Nahuel (argentino de Castellón), a Sanabria (paraguayo de la Roma), a Zuzú (de donde las tías guapas, que ahora resulta que los leñeros son los delanteros)…
¿Queda alguno?
¡Ah! ¡Sí! El remate del tomate. el nuevo portero.
Un tío con suerte, sí.
De los que les toca la lotería sin jugar.
Pero la playa, lo que era la playa, un suplicio, sí señor.
Y ahora que aparezca Toñito Boquerón y le pregunte:
– Oye Pepe, ¿y qué sistema emplea Poyet?
– Pues mira, el 4-3-3, que en realidad es un 4-3-2-1, aunque a veces también emplea el 3-4-3 que se hace 4-1-4-1 o si el contrario aprieta 5-1-3-1. Eso sí, con presión, posesión y una rápida transición.
Mientras hablaba, iba cambiando de posición los cacahuetes.
– ¿Y el once titular?
– ¡Puñetero! Musitó Pepe para sí. Ya se está quedando conmigo. ¿Desde cuándo no tiene el Betis un once titular? Recordó con añoranza.
Y el Barsa ahí, en el horizonte, y que hoy hace levante y la almeja viene rebozada y con cierta edad.
Pero Pepe es de natural optimista y en un plis plas es capaz de revertir la situación.
– Bueno, al Messi se le ve desganado después de la inspección, el Neymar viene de la juerga del Brasil, al Suárez lo mismo no le sale el día, el waka waka no moja la noche anterior, sale cabreado y lo expulsan. Ya solo queda el bajito, que según nuestros técnicos no es problema porque no llega al uno ochentaydos…
Si nosotros jugamos bien arropaditos atrás con un 4-4-2 de equipito pobre, como el Levante en sus buenos tiempos, si Adán tiene su día, si al del Puerto le sale una rosca, si el Zuzú los distrae con los codazos, si el Dieguito, si el negrito… si se juntan todos esos elementos, quizás la meta el que muchos quieren meter al Inserso.
Lo dicho: la playa, mucha agua, mucha arena y poca net.

Leave a Comment