La Meldición

Hace 2 temporadas, tras una pésima planificación llevada a cabo por Vlada Stosic (muy similar aunque menos costosa a la que este año ha perpetrado Eduard Maciá)  el Consejo de Administración bético tomó la decisión de cesar a Pepe Mel en el mes de Diciembre cuando el equipo se encontraba en apuros en la liga pero vivo en Copa y Europa League.

Desgraciadamente ese año acabó como todos sabemos: con la forzada dimisión del entonces presidente y del director deportivo responsable de los calamitosos fichajes realizados en verano, además de con un bochornoso descenso a pesar de reforzar en invierno el equipo gastando lo que en el verano se había escatimado. Fue toda una demostración de insolvencia por parte del Consejo y sus ejecutivos que dejaron clara su incompetencia para gestionar el club y su indignidad para ostentar los cargos de representación que venían ocupando, envueltos además en rumores sobre la conducta del interventor y los responsables del club.

Apenas 2 años después la historia se repite. Y no es extraño, pues con apenas un poco de maquillaje y un mucho de campaña mediática sobre las excelencias de los gestores actuales y la perfidia de los anteriores mandatarios, las mismas manos siguen meciendo la cuna bética. Y siguen llevando al club de la misma forma atropellada y negligente, en el límite entre la irresponsabilidad y el amateurismo.

De nuevo Mel ha sido despedido, quien fue llamado para ascender al Betis a la liga BBVA tras el fracaso de los entrenadores elegidos en primera instancia para mantener al club en primera y después para ascenderlo. Gran negocio para la familia Mel (que lejos de ser una ONG sale del Betis casi convertida en una empresa del IBEX tras sus 2 contratos y su paso fugaz por el WBA) y gran ridículo para los gestores del club.

Y de nuevo aparecen los mismos fantasmas que hace 2 años. Eliminados de la copa, el equipo necesita reforzarse para evitar una nueva debacle y los dirigentes y responsables de la dirección deportiva se sitúan en el centro de una diana donde la afición dispara a matar, por su incapacidad para gestionar una crisis que tiene su origen en su sus malas decisiones anteriores, en propia incompetencia. Y nuevamente con rumores sobre la conducta de los que dirigen y los que de verdad mandan, presuntamente todos a la greña no por la situación deportiva del club, sino por la forma de conseguir el paquete de acciones mayoritario.

Tras un casting de entrenadores (real o ficticio) muy difundido por los medios afines al Consejo, que se mantiene gracias a una medida cautelar casi idéntica a la que mantenía al de hace 2 años, casting en el que se ha hablado de Juande Ramos, Laudruup, Lubo Penev, Luis García, Nenad Bjeliça y algún que otro entrenador más, lo cierto es que Merino es quien dirige al equipo, no se sabe por cuánto tiempo. Lo único que se sabe es que en el club echaron a Mel de forma insensata, sin tener repuesto para el entrenador cesado. Y que como colofón al disparate, hoy se publica la noticia de que el club no confía en Merino y a la vista de su incapacidad para sustituir a Mel por un entrenador de garantías, ha contratado a una empresa ¡externa! de representación para que busque un entrenador.

Respecto de la plantilla, reconocido por toda la afición el fracaso absoluto de Eduard Macía y su numeroso séquito de la secretaría técnica, en el club no se dan por aludidos y “moderadamente satisfechos” son incapaces de hacer la limpia necesaria y las contrataciones indispensables para subir el nivel de un equipo que subió a primera gracias a su segunda vuelta tras deambular tristemente por la liga adelante media temporada.

Simultáneamente empiezan a reconocerse fisuras en la dirección, se rumorea que el Presidente Ollero quiere dejar el cargo y que las presiones de las fuerzas oscuras del entorno son el motivo de que este señor tenga ya tantas ganas de irse.

Las preguntas que ahora se hace el bético son:

¿Se irá Ollero?
¿Le seguirá Maciá?
¿Se repetirá la situación de hace 2 temporadas?
¿Volverán a fichar a Mel si descendemos?

En resumen ¿Se repetirá la meldición?

Y desde Bendito Villamarín la mona fea se pregunta ¿Se librará alguna vez el Betis de la panda de aficionados que desde los pasillos de los Juzgados han conseguido apoderarse del club sin otro objetivo que apropiarse de él por el menor precio posible y sin ningún conocimiento de la gestión deportiva?. ¿Cuándo acabará la maldición que está destruyendo al Betis de forma progresiva y cautelar?

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