Real Betis Balompié 0-1 Atlético de Madrid

Jornada nº 12 Liga BBVA
Hace varias semanas (Granada, Athletic) nos lamentábamos aquí de la incoherencia del juego del Betis, que ponía en el campo un equipo de jugones para intentar realmente el pelotazo y la segunda jugada. Desde Málaga hay al menos un plan, el ultradefensivo, pero además de poco estético no parece adaptado a la plantilla, flexible ni bien ejecutado.

Sobre su no adaptación a la plantilla de este Betis escribimos en el post anterior, y vale como ejemplo que ayer los dos extremos en el campo que formaron el 4-1-4-1 bético son los únicos con los que cuenta Mel, lo que augura muy escaso vuelo a tal modelo de juego. De su falta de flexibilidad hubo de darse cuenta el entrenador a los siete minutos, cuando un error de Xavi Torres (cruel el destino al señalar a la apuesta ayer más discutible de Mel) dejó a los locales sin plan apenas iniciado el partido: si hace dos jornadas se recibía al Athletic con una temeraria alineación en la que Ceballos era segundo mediocentro con dos delanteros por delante, ayer no sólo había tres mediocentros defensivos en el campo (y Mel se quejaba hace muy poco de tener que jugar con dos), sino que uno de ellos, Digard, se veía obligado a jugar de interior, fuera de su sitio natural, mientras que Petros, perfecto para esa posición, quedaba fuera.

Esa extraña elección dejaba muy difícil la salida en corto desde atrás, y la soledad de Castro arriba casi imposible la salida en largo (salvo el pelotazo a N’Diaye a balón parado), de modo que el juego de ataque bético tomaría tintes velazqueños: simplemente no había plan de ataque, más allá de un posible robo alto de vez en cuando. El Betis entregaba pues la posesión al rival, cosa comprensible si hubiera sido voluntaria y en la dosis justa (a los atléticos no les gusta tenerla), y a priori adaptaba su esquema al previsible 4-4-2 del rival, con interiores sobre mediocentros como en el Carranza; ocurre que Simeone jugó otro 4-3-3 (o 4-1-4-1), lo que descuadró parejas.

Sólo en los quince minutos finales de este tiempo logró el Betis acercarse un tanto a la puerta rival.

Segunda parte

La natural salida de Ceballos formó un esquema mucho más equilibrado: un 4-4-2 defensivo que giraba bien a 4-3-3 ofensivo al caer el canterano al interior izquierdo en ataque y subir N’Diaye en esa fase al interior derecho. Contra el hábito esta temporada, el ataque se cargó desde entonces a la banda izquierda, y el juego se equilibró, aunque pagó entonces el Betis el otro grave defecto aquí denunciado de dejar a Castro solo arriba: no había la menor llegada arriba, salvo alguna carrera de Cejudo. Joaquín, muy castigado en el esquema al verse obligado a llegar muy arriba y a seguir a Filipe Luís (y mal ayudado por un amanerado Piccini), hubo de ser cambiado y ahí por fin, aunque muy tarde, Molina situó al equipo como debe. La solidez atlética y lesión de Digard a diez minutos del final dejaron al equipo, sin embargo, sin las esperanzas que su lucha merecía.
Nuestro agradecimiento a http://analisistacticodelbetis.blogspot.com.es/

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