Real Betis Balompié 1-3 Espanyol de Barcelona

Crónica Partido 8ª Jornada Liga Primera División

Alineaciones

BETIS (1): Adán; Piccini, Bruno, Westermann, Varela; Cejudo (Dani Ceballos, m. 46), N’Diaye, Petros (Van Wolfswinkel, m. 54), Portillo (Rennella, m. 69); Joaquín y Rubén Castro.

ESPANYOL (3): Pau López; Arbilla, Álvaro, Enzo Roco, Fuentes; Hernán Pérez (Montañés, m. 71), Víctor Sánchez (Salva Sevilla, m. 86), Cañas, Víctor Álvarez;  Marco Asensio (Javi López, m. 81) y Caicedo.

Goles: 0-1, m. 3: Roco. 0-2, m. 50: Caicedo. 0-3, m. 54: Víctor Sánchez. 1-3, m. 88: Rennella.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Remiso a sacar tarjetas, permitió demasiadas faltas y juego brusco. Amonestó a Hernán Pérez, Arbilla, Dani Ceballos, Portillo, Caicedo y Víctor Sánchez.

Incidencias: 32.000 espectadores en el estadio Benito Villamarín,; el nuevo césped respondió bien, pese a la lluvia.

Crónica

Un mal día de Mel, errado en el planteamiento del partido, errático en la dirección de este e incluso desafortunado en las declaraciones posteriores, supuso una nueva derrota casera del Betis, ante un Espanyol que sólo necesitó hacer de rutinario rival incómodo –y un poco de suerte– para llevarse el partido. La buena noticia del partido es que la mayoría de los defectos béticos tienen fácil arreglo; la mala, que el equipo reincidió en los mismos que ante el Deportivo, y no se arreglan.

Primera media hora
Una salida poco concentrada del Betis dio ocasión al Espanyol de hacer gol muy pronto. Ese tanto marcaría psicológicamente el partido (provocó ansiedad en los béticos y reafirmó las intenciones especulativas de los visitantes), pero no debió de alterar en absoluto el planteamiento táctico, pues el reparto de roles y obligaciones entre los equipos sería en adelante el mismo que sin ese gol.

En efecto, el Espanyol hizo todo lo previsible en un equipo español tipo cuando juega fuera de casa con el marcador a favor: cerrar espacios desde un 4-4-2 a una altura media y con un doble pivote bastante defensivo (algo escalonado Sánchez, a la derecha y más arriba que Cañas, cuando tenían el balón), mostrar escaso interés por la posesión y suministrar la correspondiente ración de faltas tácticas, golpes y pérdidas de tiempo. El esquema inicial del Betis, en fase defensiva, era también un 4-4-2, pero con Cejudo como verdadero extremo (o al menos eso se suponía) y Portillo como falso extremo izquierdo. El Betis renunciaba a tener un punta de referencia –papel que, si correspondía a alguien, sería para el pequeño Rubén Castro– para situar a Joaquín como segundo delantero.

Decía Mel al acabar el partido que a este Betis le resulta más fácil jugar fuera que en casa, esto es, mejor al contragolpe, y lo atribuía a las características de su plantilla. Trataremos ahora de demostrar que tales afirmaciones –más allá de la obviedad de que manejar un resultado a favor da más margen para elegir los tiempos y los terrenos en que se juega– no se corresponden con la realidad, además de ser un tanto incoherentes con las hechas antes del comienzo de la temporada en las que se reclamaba velocidad por banda para un 4-4-2 puro –sistema más contragolpeador que los que maneja ahora con jugadores como Petros, Portillo o Ceballos–. Si este Betis gana, de momento, mucho fuera y poco en casa ha sido más por la suerte (buena o mala) y por aciertos y errores en los planteamientos (mejores sin balón que con balón) que por estructura de la plantilla.

Y es que ante un rival que se te cierra y te obliga a tomar el mando del encuentro hay que activar mecanismos que creen espacios. Entre estos están: abrir el campo con laterales y extremos bien abiertos, la amenaza de la espalda de sus centrales y, sobre todo, un buen reparto de ubicaciones por dentro que separe a los jugadores interiores, zona clave para un buen juego de posición y en la que a este Betis no le faltan jugadores de buen manejo, como los tres arriba citados. Sin embargo, ahí naufragó el Betis ante el Deportivo y ahí lo hizo ayer. Y es que el sutil detalle de la colocación de los mediocentros volvió a atorar la circulación por un lado y a anularla por el otro.

Prácticamente podríamos repetir el gráfico de aquel partido, sin más que cambiar algunos nombres, para explicarlo: de nuevo Petros, el mediocentro móvil, se situaba las más de las veces a la izquierda de N’Diaye, y así solapaba su zona de influencia con la de Portillo (entonces Van der Vaart).

Posiciones de partida del Betis ante el Espanyol, sin balón (verde) y con balón

Los heatmaps de la primera parte de Portillo y Petros (recordemos que corresponden a intervenciones con balón, sean intercepciones o, sobre todo, toques en posesión) dejan el asunto en evidencia:

Heatmaps respectivamente de Portillo y Petros en el primer tiempo ante el Espanyol.
Los dos jugadores atacan prácticamente en la misma zona. Sentido del ataque del Betis: de izquierda a derecha. Fuente: Marca.

Ante el Dépor el problema fue exactamente el mismo:

 
Heatmaps respectivamente de Van der Vaart y Petros en el primer tiempo ante el Deportivo. Los dos jugadores atacan prácticamente en la misma zona. Sentido del ataque del Betis: de izquierda a derecha. Fuente: Marca.

Es natural que interiores diestros como Portillo, Petros o Ceballos tengan tendencia a pedirla ahí, pero labor del equipo técnico es repartir zonas correctamente. La consecuencia ayer, como aquel día, fue que nadie la pedía al espacio en el extremo izquierdo, ni tampoco al pie en zonas de interior derecho, de modo que ni hubo profundidad por la izquierda ni Piccini pudo asociarse para subir una sola vez en la primera media hora. Cerrado e irrelevante Cejudo, y sin tanque arriba, lo que obligaba a Castro a hacer de referencia y privaba del recurso al pelotazo al pivote usado ante el Dépor, el Betis atacaba siempre por la izquierda y no progresaba nunca.

Último cuarto de hora de la primera parte
Aunque no toma la sencilla decisión de permutar las posiciones de N’Diaye y Petros, Mel sí mueve el árbol, y caen algunas nueces: pasa a un 4-2-3-1 en el que Portillo es mediapunta, Cejudo algo parecido a extremo izquierdo y Joaquín el derecho. El juego mejora ostensiblemente, aunque se paga el grave defecto de este sistema, y más con un mediapunta à la Verdú: hay un solo delantero, y, por tanto, poco remate.

Minutos 46 al 54
Mel sobrepuebla la zona de interiores: retira a Cejudo, Portillo vuelve al falso extremo izquierdo y Ceballos entra como mediapunta del 4-2-3-1. Cuando la tiene el Betis el pobre Petros (ocupada su zona ofensiva por Portillo y Ceballos, y cuyo buen sentido táctico le hace evitar estorbar a un compañero) se mete directamente de delantero centro. El Betis expone mucho y Asensio, excelente toda la noche, castiga el adelantamiento de los centrales y asiste para dos goles más.

Minuto 64 al final
Mel pega otro volantazo y pasa de un equipo de mediapuntas a uno de tanques: mete a Van Wolfswinkel y Rennella y el equipo acaba en un 4-4-2 con Ceballos de mediocentro móvil y Castro tirado a la izquierda. De nada sirve. 

Jugador por jugador

Adán: Entró casi todo lo que le llegó, pero tampoco se le puede afear más que, tal vez, el primer gol.
Piccini: Fue uno de los damnificados de la mala colocación inicial del equipo. Mejoró luego.
Bruno: Tras una buena primera parte, el exceso de espacios y de nervios lo acabó dejando en mal lugar.
Westermann: En un partido cometió más errores que en los cinco o seis anteriores. Falló en la marca del 0-1 y se precipitó en el cruce del 0-2.
Varela: Poquito recorrido, y hacía falta. Erró incluso en lo suyo, el balón a la olla.
Cejudo: Merecía el premio de la titularidad, pero no dio el nivel. Ni siquiera estuvo valiente, como suele.
N’Diaye: De lo mejorcito. Se impuso por dentro a los españolistas y distribuyó aceptablemente.
Petros: Muy bien, salvo que sea el culpable de su mala ubicación en ataque. Algo disperso en defensa, como suele, pero el partido pedía riesgos. Corrió muchísimo, se ofreció por todas partes y la tocó bien.
Portillo: Sus filigranas ofensivas en zonas frías pueden darse por buenas si el equipo gana, pero ante rivales cerrados es imperativo que meta más pases profundos o que dispare entre los palos desde el borde del área, y no dos metros desviado. Su solapamiento con Petros, obviamente, le hizo daño.
Joaquín: Usarlo de segundo delantero no debe ser más que un recurso, al menos si el ariete es Rubén.
Castro: Muy buen partido fuera del área, donde estuvo muy acertado en la distribución. Dentro de ella, aislado y con poco suministro.

Sustituciones

Ceballos: Dentro del lío posicional que fue el equipo en la segunda parte se movió por donde pudo, se ofreció bien y dio fluidez.
Van Wolfswinkel: Se asoció de forma interesante, pero si su nivel rematador es el del cabezazo clarísimo que falló, mala cosa. No es rápido. Habrá que darle más oportunidades, aunque Mel suele tener buen ojo para los jugadores, y si lo pone tan poco debe de tener sus razones.
Rennella: Un gol de lo que es, un delantero muy peleón, pero le falta calidad.

Entrenador

Mel: Otros días toca elogiarlo, pero ayer se equivocó en casi todo.

 

Como siempre, nuestro agradecimiento al Maestro Lara y un enlace a su magnífica web para ayudar a difundirla y ver si le subimos el pagerank http://analisistacticodelbetis.blogspot.com.es/

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