Real Betis Balompié 1-3 Athletic de Bilbao

Crónica Partido Betis Jornada 10ª Liga Primera División
Alineaciones
BETIS (1): Adán, Piccini, Bruno, Pezzella, Molinero (Varela, minuto 56); Joaquín, N’Diaye, Dani Ceballos (Jorge Molina, minuto 81), Portillo (Digard, minuto 46); Rubén Castro y Van Wolfswinkel.
ATHLETIC DE BILBAO (3): Iraizoz; De Marcos (Bóveda, minuto 50), Etxeita, Laporte, Balenziaga; Sabin Merino, San José, Beñat (Elustondo, minuto 87), Williams (Lekue, minuto 78); Raúl García, y Aduriz.
Goles: 0-1, m. 9: Williams. 0-2, m. 45: Williams. 1-2, m. 67: Rubén Castro, de penalti. 1-3, m. 86: Raúl García.
Árbitro: González González, castellano-leonés. Bien. Amarillas para Raúl García, San José, Dani Ceballos, Laporte y Bruno.
Incidencias
Unos 26.000 espectadores en el Villamarín en noche muy lluviosa. Césped algo pesado pero en excelente estado dada la cantidad de agua caída en la previa y durante el partido.Crónica
¿Una derrota pírrica?
A la inversa de las inútiles victorias del rey Pirro contra Roma allá por el siglo III a.C., el desastre del Betis anoche ante el Athletic puede traer consecuencias muy beneficiosas para el equipo a medio y largo plazo, como ocurriese hace un año contra el Alavés. Si Mel pone cordura en sus alineaciones y planteamientos no hará falta, como entonces, que ruede la cabeza del entrenador.Primera parte
La alineación del Athletic contenía los ingredientes esperados: un equipo muy equilibrado, fuerte físicamente (muy bien en este aspecto Beñat, por cierto), con velocidad por fuera en Williams y mucho poder arriba en la pareja García-Aduriz: los bilbaínos tendrían capacidad para mezclar a su conveniencia el juego corto y el largo, el estático y la contra veloz.Enfrente Mel, tal vez influido por (o tal vez según anunciaba en) el final de este artículo, ponía en escena un temerario equipo de jugones en el que llamaban poderosamente la atención dos cosas: la aparición de Molinero a pie cambiado, probablemente por temor a la velocidad de Williams ante el lento Varela; y sobre todo la insistencia en alinear a Portillo y no a Digard, lo que obligaba a meter a Ceballos (titular previsible) como mediocentro ofensivo.La magnífica respuesta del nuevo césped disipó un primer temor: que un equipo así naufragara entre el barro. Sin embargo ocurrió algo peor: un equipo así naufragó ante la incoherencia del juego bético, inexplicablemente empeñado durante cuarenta y cinco minutos –como ya ocurriera y ya denunciáramos en la segunda parte ante el Granada– en convertir el partido en un correcalles de pelotazos a campo abierto, ante un rival físicamente muy superior. Esto es, no sólo el equipo tenía un perfil desequilibrado hacia lo técnico y lo ofensivo, sino que entraba exactamente en el juego que menos le convenía. Y es que, al igual que un equipo de baloncesto debe tener un buen equilibrio entre juego interior y exterior –y, en todo caso, si no tienes hombres altos has de apostar por el tiro exterior–, un equipo de fútbol debe equilibrar juego largo y corto y, si es mucho más técnico que físico, debe retener el balón, agruparse en torno a él y descolocar al rival a base de toque, para llegar arriba y para ganar efectividad en la presión postpérdida.Pero, al contrario que Deportivo o Espanyol, a cuyo repliegue atribuyó Mel las dificultades del equipo para desplegar buen juego, el Athletic tiró la presión bastante arriba; el Betis jamás intentó superarla tocando el balón desde atrás: uno apenas recuerda en este periodo un par de jugadas de salida de balón desde los centrales, ni por tanto fue esta vez el problema el reparto de espacios entre Ceballos y Portillo como interiores. Los ataques del Betis –más bien los saques en largo hacia N’Diaye– eran brevísimos, pues los Joaquín, Portillo y Ceballos no son hombres de choque y segunda jugada. Al no haber posesión ni el Betis se ordenaba ni el rival se encerraba, de modo que, muy separadas las líneas béticas y débil defensivamente su mediocampo, la presión bética sólo lograba ofrecer al rival un verdadero latifundio para que Beñat lanzara a placer balones largos hacia los potentísimos saltos de Aduriz o las carreras de Williams. El habitual (¡¡??) gol visitante en el arranque, merecidísimo tras varias ocasiones claras (inexplicable de nuevo que el rival salga mucho más metido en el partido), empeoró naturalmente la situación: la ansiedad provocó más separación de líneas y una presión más desorganizada. Sin corrección desde el banquillo, sólo la suerte libró al Betis de recibir más de dos goles tras siete ocasiones muy claras de los visitantes, por ninguna local.

Segunda parte

Mel tiene la admirable humildad de rectificar de pleno sus dos apuestas. De salida refuerza el mediocampo con dos medidas: sumarle un hombre al retrasar a Rubén al extremo izquierdo de un 4-1-4-1 y, sobre todo, prescindir de Portillo y meter como mediocentro a Digard, contrafuerte tras N’Diaye y Ceballos, interiores derecho e izquierdo desde entonces.El Athletic da un pasito atrás y el Betis por fin la tiene e intenta jugarla. Digard demuestra su calidad ofensiva y defensiva: ocupa campo, gana balones divididos y mueve bien al equipo. A los pocos minutos, obligado por un marcador que forzaba a abrir el campo en ataque, Mel rectifica (aunque la presencia de Molinero era razonable) y arriesga con Varela (¡único zurdo junto a… Adán!) como lateral.Aunque el Athletic sigue siendo mejor y llegando más, el partido se equilibra, el Betis tiene incluso una ocasión para empatar y finalmente llega la merecida sentencia del Athletic, tras un 2-5 en ocasiones claras en esta segunda parte.Jugador por jugador
Adán: Tal vez pudo hacer algo más en el primer y el tercer gol, pero si así fuera estaría más que compensado por las varias paradas de mérito, alguna milagrosa, con las que evitó males mayores.
Piccini: Pareció desmotivado. Poco activo.
Bruno: A campo abierto se le notan naturales carencias, y Aduriz, tremendo en ese juego, lo superó por alto. Aun así, salvó también peores desastres.
Pezzella: Le llegaron en oleadas, pero lo cierto es que por su sector llegó mucho peligro. Su buen cartel justifica la espera de mejor rendimiento, pero preocupan sus aparentes carencias físicas: ni va muy bien por arriba, ni es rápido, ni ágil. Ya hace lo que sabe y esas cosas tienen mal arreglo, así que…
Molinero: Cumplió en defensa como pudo y fue previsiblemente nulo en ataque.
Joaquín: Calidad, pero mucho rival y muy poco apoyo. El correcalles los reventó ya en la primera parte.
Ceballos: Totalmente desubicado en la primera mitad, demostró queponerlo como mediocentro puede ser hoy un recurso ante rivales ultradefensivos o situaciones desesperadas, pero jamás el plan A. Mejoró luego.
N’Diaye: Excelente partido. Como en Granada, fue el único que se sintió en su medio, un caos a campo abierto, aunque lógicamente nopudo apagar todos los incendios.
Portillo: Sólo vale para partidos jugados en espacios pequeños, sea para defender (cumple) o para tener el balón (ahí brilla, aunque en zonas frías). En cuanto el partido se abre y el equipo pierde posesión es una nulidad, que ni gana balones divididos ni metros a la contra –porque no tiene velocidad en carrera–. Ayer además tuvo un mal día. No debe volver a ser titular, ni lo será. Dio su primer pase decisivo de la temporada, aunque en el lado equivocado.
Castro: Trató de tocarla en la mediapunta pero no le llegó nada decente. Le faltó agilidad de piernas para cazar el 2-2.
Van Wolfswinkel: Hace cositas interesantes, pero de momento tiene mucho que demostrar para quitarle el sitio a Molina.

Sustituciones
Digard: Demostró las virtudes que le dieron un nombre en la ligafrancesa. Es un mediocentro posicional muy completo, con carácter, que se sitúa bien, gana los balones en el choque y la toca bien en corto y en largo (aunque ayer abusó algo de los cambios de juego). Además rompe líneas con pases verticales, algo fuertes por cierto, y tiene un disparo potentísimo a puerta. En este Betis, titularísimo.
Varela: Intervino poco. No desentonó, ni para bien ni para mal.
Molina: Apenas tiempo para calentarse.Entrenador
Mel: Su alineación fue absolutamente temeraria, y además el modo de juego fue completamente incoherente con ella. Como desde hace varias jornadas, no hay plan de juego, y la presunta tendencia del equipo a jugar a la contra ni es tal ni es adecuada a sus mimbres. Urge empezar el edificio por los cimientos, con Digard y N’Diaye como mediocentros (en casa o fuera), Ceballos en banda y por tanto un adecuado equilibrio entre toque y fuerza física: con una alineación como esa el equipo puede jugar al fútbol, y muy bien.
Fuente: http://analisistacticodelbetis.blogspot.com.es/

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