Real Betis Balompié 1-0 Real Sociedad

Jornada tercera Liga BBVA

 

Alineaciones:

BETIS (1): Adán; Piccini (Molinero, m. 76), Bruno, Westermann, Vargas; Joaquín (Cejudo, m. 66), N’Diaye, Petros, Portillo; Molina (Ceballos, m. 46) y Rubén Castro.

REAL SOCIEDAD Rulli; Elustondo, Diego Reyes, Mikel González, De la Bella (Agirretxe, m. 70); Rubén Pardo (Canales, m. 80), Illarramendi; Bruma, Vela, Xabi Prieto (Chory Castro, m. 46); y Jonathas.

Goles: 1-0 (m. 41): Rubén Castro.

Árbitro: Álvarez Izquierdo (catalán). Amonestó a De la Bella, N’Diaye, Rubén Pardo, Bruno, Diego Reyes, Ceballos y Portillo. Expulsó a Petros por doble amarilla (45′). Puso el listón de las tarjetas muy bajo, y a partir de la expulsión estuvo tolerante con las pérdidas de tiempo del Betis.

Incidencias: Buen tiempo, 39000 espectadores y césped algo irregular en el Villamarín. El balón de la Liga da la sensación de botar demasiado y de forma algo imprevisible.

Dejó muy buenas sensaciones la primera victoria del Betis en la temporada, y no sólo por el valor en sí de los puntos, por la forma de conseguirlos y por su importancia en este punto del calendario, sino por la percepción de que el equipo tiene calidad y carácter suficientes para dar a los béticos una temporada tranquila.

Primeros veinticinco minutos

Tal como preveíamos en nuestro post anterior, la entrada de Joaquín en el equipo situó a la perfección las piezas del sistema defensivo y ofensivo bético: un 4-4-2 cuando tiene la posesión el rival que se convierte en un 4-3-3 en ataque, al meterse por dentro el falso extremo izquierdo y hacer Joaquín de verdadero extremo derecho; de aquel equipo ideal tan sólo cambió Mel, a la fuerza, a Petros por Digard (ausentes éste y Torres por lesión) y, de grado, a Portillo por Ceballos. El mediocampista brasileño y N’Diaye se alternaban acertadamente los roles ofensivos de interior y mediocentro posicional, y elegían bien (en especial Petros) los momentos adecuados para hacer la presión alta. Más arriba, Castro caía a la banda izquierda –menos de lo debido–, y la calidad y la personalidad de Joaquín, en un día señaladísimo para él, volcaban el juego bético a la banda derecha. El Betis sacaba la pelota jugada desde los centrales con una enorme (y sorprendente) facilidad, y manejaba claramente el tempo del partido desde la sala de máquinas.

Primera parte: en verde las posiciones defensivas del Betis, y en blanco
las ofensivas (esto es, con balón en pies béticos)

Enfrente la Real, un equipo pusilánime y algo decepcionante, esperaba a los béticos con las líneas más bien atrasadas desde un claro 4-2-3-1 en el que Bruma (casi siempre extremo derecho y por suerte no tan técnico como rápido), Prieto y Vela alternaban posiciones tras el tanque Jonathas.

La Real casi nunca lograba zafarse de la presión bética y sin embargo los locales sí jugaban bien entre líneas y llegaban con regularidad a la puerta donostiarra, con centros desde la derecha o en combinaciones por la zona de Portillo; llegaron ocasiones, aunque falladas por Molina. Si cabe ponerle algún pero al juego bético tal vez pueda ser la falta de profundidad por la banda izquierda, cuyo extremo apenas pisaron Vargas ni Rubén.

Minutos 25 al 45
Naturalmente la presión bética pierde algo de fuelle y Petros y N’Diaye ceden algunos metros (y el balón) para juntar líneas en el centro del campo propio. El Betis bascula mucho lateralmente, pero los cambios de juego realistas no son tan rápidos como los del Madrid y las ayudas a los extremos llegan, aun con apuros, a tiempo. Por el centro Bruno y Westermann se imponen a Jonathas y la Real, poco escalonada por dentro, no crea apenas peligro.

En el tramo final del primer tiempo el Betis recupera el dominio y alcanza el gol. Justo antes del descanso Petros acumula dos amarillas (rigurosa la primera) y deja al equipo expuesto a la inferioridad medio partido.

Segunda parte
Es fácil imaginarse a Mel mirando al banquillo en busca de soluciones para disponerse a defender el resultado y reconstruir las dos líneas de cuatro de un 4-4-1, esquema natural para la situación en la que se veía su equipo. Sin Digard ni Torres disponibles, con Van der Vaart saliente de lesión, y si apartamos la extravagante idea de meter a Molina como mediocentro, sólo quedaba hacer lo que hizo: sacar a un delantero e introducir a Ceballos como segundo mediocentro junto a N’Diaye.

Quedó así el equipo en ese 4-4-1 de líneas muy juntas y poca esperanza de tener el balón, pues –como ya sabemos y se recordó en Madrid– dejar a Castro solo arriba priva al equipo de salida en largo. El Betis, aculado cerca de su borde del área, se preparó para una defensa numantina de su gol, que realizó con mucho carácter y pleno éxito. Mel, prudente, esperó para refrescar al equipo por temor a lesiones que lo dejaran con nueve, y en efecto se vio forzado a retirar a Piccini y Joaquín y meter a sus suplentes naturales

La Real fue metiendo todo lo que tenía: acabó con defensa de tres (Elustondo pasó a ser el defensa izquierdo del trío) en una especie de 3-5-2 con un (muy británico) doble tanque arriba e Illarra como director de sus largas y estériles posesiones. Los realistas apenas encontraron pases entre las dos líneas béticas ni desborde por banda, y sus ocasiones fueron escasas, pese a monopolizar la posesión.

Jugador por jugador
Adán: Buen partido, especialmente desde que decidió (de forma algo tardía) imponerse en los balones altos. Sus mejores paradas llegaron en jugadas anuladas. Debe cuidar su tendencia a adivinar demasiado, en particular en llegadas laterales como la de Bruma en la primera parte (ya vistas la temporada pasada).
Piccini: Ha ganado mucho en concentración defensiva, y eso es muy buena noticia porque tiene condiciones y si subsana ese defecto puede ser un muy buen lateral. Se coordinó bien con Joaquín en ataque. Vuelven las dudas sobre su estabilidad física: fue cambiado tras echarse mano, aparentemente, a los isquiotibiales.
Bruno: Su único enemigo es la suficiencia, que le llevó otra vez a una pérdida peligrosa (paliada con una falta de tarjeta). Sigue muy bien en el uno contra uno. Es rápido, va bien por alto, sabe lo que tiene que hacer en su puesto y es joven para su demarcación: puede ser muy buen central.
Westermann: Muy bien. Buenas ayudas a la izquierda en la primera parte y un coloso por alto en el asedio de la segunda mitad. Su buen manejo de la izquierda (es casi ambidiestro) ayuda mucho a la salida de balón.
Vargas: Tiene técnica y mucho oficio, pero vendría bien que cambiara algo de fuerza por pura velocidad, porque pasa apuros ante extremos tan rápidos como Bruma, y ello pese a encimarlos poco. Se le echa de menos en ataque, aunque es cierto que el equipo apenas juega por su sector.
Joaquín: Cuando uno lleva tiempo sin ver un extremo de calidad vestido de verdiblanco se asombra al verlo jugar. Motivadísimo, hizo de todo y todo bien. Para las antologías su plátano del 1-0 (era su tercera asistencia en media hora) y un regate maravilloso por esos minutos.
N’Diaye: partido de notable alto, en el que apenas cabe afearle un par de pérdidas inocentes. Su potencia en la conducción da una muy buena vía de salida por dentro. Aquí sostenemos que un tipo que ha jugado de central y de mediocentro móvil puede ser un muy buen mediocentro posicional, y ayer lo demostró, especialmente en la segunda parte, en la que tapió su zona.
Petros: Mientras estuvo en el campo dio buena impresión, de jugador que puede mezclar bien con un mediocentro de cierre. Maneja bien la pelota, tapa campo y defiende con inteligencia… salvo en la jugada de su expulsión.
Portillo: Muy buena primera parte y mucho sacrificio en la segunda. Parece que por fin se ha decidido a intentar pases dañinos para el rival, que es lo que se necesita en su puesto. Está muy bien que juegue como interior, pero debe cruzar menos al lado contrario del campo porque es innecesario y luego llega tarde y cansado a defender su parcela.
Molina: Fallón ante puerta, pero si tiene ocasiones es porque hace buenos movimientos.
Castro: Necesitó una sola ocasión para hacer su golito. En la segunda parte hizo lo que pudo, que no fue mucho.

Ceballos: La segunda parte fue para él un verdadero cursillo de cómo defender en su puesto del futuro, el de mediocentro, y aprobó con nota porque guardó bien la posición y cerró líneas de pase, algo para lo que tiene condiciones. Ya cerca del final perdió algo el sitio por exceso de ambición, ofensiva y defensiva. Dejó un par de muestras de su enorme calidad y su sentido del juego. Parece que la politíca del club ( y de Mel) es que mientras no renueve sufra banquillo y sólo juegue en caso de verdadera necesidad: nos parece muy acertado.
Cejudo: Por condiciones físicas era el relevo natural de Joaquín. Se fajó, pero no acertó con balón.
Molinero: Tapó su zona.

Mel: Buena alineación, buenos y prudentes cambios, sensación de empaque y buena salida de balón. El equipo pareció serlo.

Fuente: http://analisistacticodelbetis.blogspot.com.es

 

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