Real Betis Balompié 1 – Villarreal 1

Estadio Benito Villamarín.  40.000 espectadores.

Jornada 1ª   Liga BBVA

 

BETIS (1): Adán; Piccini, Bruno, Pezzella, Vargas; Cejudo (Dani Ceballos, m. 64), N’Diaye (Fabián, m. 75), Xavi Torres, Portillo; Rubén Castro y Jorge Molina (Rennella, m. 80).
VILLARREAL (1): Areola; Mario, Bailly, Víctor Ruiz, Jaume Costa; Nahuel, Tomás Pina, Bruno, Samu Castillejo (Trigueros, m. 76); Leo Baptistão (Bakambu, m. 60) y Soldado (Samu García, m. 66).

Goles: 0-1: Soldado, m. 31. 1-1: Rubén Castro, m. 85.

Árbitro: Vicandi Garrido (Colegio Vasco). Falto de personalidad, tolerante con la pérdida de tiempo y las faltas tácticas, y muy mal auxiliado en la banda de fondo. Amonestó a Bruno (Betis), Cejudo, Samu Castillejo, Pezzella y Samu García. Expulsó al entrenador del Villarreal, Marcelino García Toral, en el minuto 84, y por roja directa al visitante Bruno (m. 91) por dar una patada a un jugador del Betis en una bronca en el centro del campo.
Césped aceptable y casi 40.000 espectadores en el Villamarín.

Dejó sensaciones contradictorias el partido de retorno del Betis a Primera: hubo muy buena actitud y buenos movimientos colectivos, pero también mucha impotencia para crear ocasiones por parte de un bloque que prácticamente era el de Segunda.

Primera parte
Y es que Mel se vio obligado, por lesiones y circunstancias varias, a alinear a sólo dos fichajes, Pezzella como central derecho y Vargas como lateral izquierdo. Por demás el equipo era incluso inferior al de antes del verano, porque el descentrado Ceballos se quedaba en el banquillo. Portillo era falso extremo izquierdo, Cejudo el derecho y N’Diaye, algo caído hacia ese lado, hacía de vértice de un centro del campo que atacaba en rombo (desde un 4-4-2) y presionaba al Villarreal lo suficiente para hacerlo jugar muchas veces en largo.

El fútbol es terreno de tópicos y afirmaciones repetidas sin sentido crítico, y así el Villarreal –un equipo con calidad, eso sin duda– pasa por equipo ofensivo y de buen trato al balón aunque la realidad vista ayer fuese exactamente la contraria. Sus mediocentros, Bruno y Pina, tienen toque pero también planta de defensas centrales, y efectivamente jugaron muy paralelos (apenas algo más adelantado y a la derecha Pina cuando la tenía su equipo) y casi siempre por detrás del balón, que voló una y otra vez en dirección al juego de espaldas de sus dos delanteros. Los castellonenses, con dos extremos abiertos en un 4-4-2 muy clásico –vacía pues su zona de mediapuntas–, jamás perdieron el orden, cosa muy de Marceino, y se limitaron a esperar muy atrás al Betis, especular con el resultado sin rubor –incluyendo aquí groseras pérdidas de tiempo– y confiar en que la velocidad de sus extremos o algún contragolpe les diera el partido; lo preocupante para el Betis es que con esto pudieron ponerse perfectamente 0-2 o 0-3, en un partido de guion monocorde en el que el Betis la tuvo casi siempre y hubo de tomar cada vez más riesgos.

Bien cerrados por dentro por la citada pareja de medios villarrealenses, los verdiblancos encontraron facilidades para sacar el balón jugado siempre por el mismo procedimiento: en lugar de permitir (o ensuciar) la salida por el lado del diestro bético Bruno, que se había mostrado incómodo en pretemporada en el perfil izquierdo, los dos delanteros visitantes eligieron que fuera Pezzella el hombre libre de los tres béticos que lo jugaban al fondo (Torres se metía muy atrás para iniciar). Mal situado en defensa Castillejo, que salía al encuentro del argentino y llegaba tarde a la banda, Piccini se encontró con una verdadera autopista que aprovechó para llegar incontables veces a la línea de fondo, desde donde lanzó buenos centros que jamás fueron rematados: los cuatro hombres altos que blindaban la frontal visitante formaron una jaula inexpugnable por arriba, con papel destacado para Bailly. Los visitantes defendían de forma estática y pasiva, pero jamás perdían el sitio.

Ataque del Betis ante el Villarreal y su circuito de circulación del balón


Segunda parte
El Betis monopoliza ya totalmente la posesión, algo por cierto meritorio, y va metiendo fuerza fresca sin apenas tocar posiciones: primero Ceballos entra como interior izquierdo (Portillo cambia de banda), y luego Fabián y Rennella en sus posiciones usuales, mientras Marcelino refresca a los de arriba. Piccini, aunque cansado, sigue percutiendo por su banda y el Betis asume muchísimos riesgos, que pueden costarle la sentencia: la defensa juega con frecuencia mucho más allá de la línea de centro del campo. A falta de fútbol los béticos meten empuje y llegadas a balón parado, y finalmente cantan bingo tras un error de bulto del línea.

Jugador por jugador

Adán: Mal, tal vez en su peor partido como bético. Tuvo poco que hacer en el gol, pero en la segunda parte cometió errores de todo tipo, corregidos por Vargas in extremis.
Piccini: Para sorpresa de quien esto escribe fue con diferencia el mejor de un partido que, ciertamente, fomentó sus virtudes y tapó sus defectos: tuvo espacio y balón, y con ellos fue un huracán por su banda, que barrió mil veces sin oposición.
Pezzella: No da una gran sensación de poderío físico, ni por velocidad, ni por altura, ni por potencia, pero conoce bien el juego y su papel. No tiene miramientos en jugar al pelotazo, aunque la sacó bien por su banda.
Bruno: Partido de notable alto. No notó en absoluto el cambio de categoría.
Vargas: Salvó el partido dos veces en el área pequeña y se mostró aplicado en defensa. No parece especialmente rápido pero defiende con inteligencia y maneja bien la pelota. Apenas tuvo opciones de subir porque el juego se cargó por el lado contrario. Buen fichaje.
Cejudo: En una posición poco definida (ni extremo, ni interior, ni centrocampista, ni delantero) tuvo buenos detalles pero no supo zafarse de las muchas piernas que le salían al paso.
N’Diaye: Hizo una buena tarea como box to box, con fuerza, recorrido, buenas conducciones y cierre por el centro. Su nula llegada arriba, sin embargo, es un problema si juega ahí.
Torres: Muy desahogado, pues no le apretaron ni los delanteros ni los mediocentros, distribuyó con criterio y mantuvo su zona, aunque sin ayudar apenas a los centrales.
Portillo: La tocó francamente bien por dentro, siempre lejos de las zonas que queman.
Molina: Nunca pudo con los centrales visitantes ni cazó remates en los muchos balones cruzados que se colgaron.
Castro: Se movió bien y metió su golito. Business as usual.

Ceballos: Aunque tendió de nuevo a venir demasiado atrás, es indudable que tiene calidad sobrada. Desde la primera jugada mostró criterio y ayudó a empujar atrás al rival. Su situación se hará insostenible si no resuelve su contrato.
Fabián: Se colocó de mediocentro adelantado y apenas tuvo tiempo para fajarse en un par de balones.
Rennella: Alguna recepción.

Mel: Buen planteamiento, buena actitud del equipo y buen juego en la medida de lo posible –con los de Segunda y ante un buen rival–. Su lunar sigue siendo el balón parado; esta vez en ataque se hicieron disparates de todo tipo, como sacar córneres en corto por la derecha con dos diestros (o sea, sin perfil para colgarla en ninguno de los dos), tocarla en corto con siete en el área rival o buscar el tiro del ¡último hombre!, con la defensa a setenta metros de la propia portería: las mejores ocasiones del Villarreal llegaron en saques favorables al Betis. En el tema Ceballos parece haberse situado del lado del club.

 

Fuente: http://analisistacticodelbetis.blogspot.com.es/

COMMENTS

  • avatar Simpson

    Pues sí: Vargas es bueno, y reconozco que yo veía innecesario fichar a un lateral izquierdo. Creo que quedan muchos jugadores por aparecer. Paciencia 😉

  • avatar Lobo Diarte

    Pues no ha estado mal para empezar teniendo en cuenta que el Villarreal es un equipo uefa.

    No es que hayamos hecho un partidazo ni mucho menos, pero el rival también juega. El equipo jugó mejor que en pretemporada, osea que vamos a más. Y eso sin Digard que debería ser el mejor fichaje del año.

    La mayor sorpresa los laterales. Piccini desconocido y Vargas ¡es bueno!

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