Trofeo Ciutat de Barcelona: Espanyol 1 – Betis 1 (5-4 penaltis)

Crónica Trofeo Ciutat de Barcelona por Juan Ramón Lara (Simpson)

 

 Alineaciones iniciales:

ESPANYOL (1+5):  Pau López; Duarte, Víctor Sánchez, Víctor Álvarez, Salva Sevilla, Montañés, Javi López, Caicedo, Álvaro, Arbilla y A. Raíllo.
BETIS (1+4): Adán; Piccini, Pezzella, Bruno, Molinero; Cejudo,Petros, Digard, Fabián; Molina y Rubén Castro.
Árbitro: Álvarez Izquierdo.
Muchos béticos, como siempre, en Cornellá. El Betis perdió a los penaltis en partido amistoso ante un flojo Espanyol tras empatar en noventa minutos.
Primeros cincuenta minutos
El equipo sevillano salió injustamente por delante de una floja primera mitad, en la que mostró sus armas ofensivas habituales (o sea, sobre todo la pareja Molina-Castro) pero también una blandura defensiva y una indefinición táctica bastante preocupantes.
Mel presentó un equipo más titular de lo que aparentaba: cierto que varios de los hoy alineados tendrán alternativas probables, pero casi ninguna es segura: Petros perderá el sitio ante N’Diaye si el francés es mejor que el brasileño, Fabián ante Ceballos si es que no se va, Cejudo ante Joaquín si llega, Molinero ante Vargas también si llega… Por tanto los mecanismos de juego debían verse ya con claridad, más a estas alturas de pretemporada. Si se intentó, poco se vio. El Espanyol jugó un claro 4-2-3-1, que se escalonaba bien por dentro: un mediocentro hacía lavolpiana con los centrales, el segundo quedaba de interior y Salva se metía claramente por detrás del punta Caicedo; a cambio de nutrida presencia interior, los españolistas quedaban algo faltos de remate, pues ya sabemos que la llegada no es el fuerte de Salva.
Ante ese planteo el Betis parecía querer ir a la presión alta, pero –y aquí el grave problema– se quedaba a medias, con las líneas separadas pero sin ir casi nunca de veras a robar arriba: los mediocentros, paralelos (a la izquierda Digard), pocas veces iban a por el pivote españolista, pero Molina y Rubén tampoco se juntaban con los mediocentros béticos, de modo que los locales salían limpios del tres contra dos de partida y (gracias a los movimientos de Salva, rara vez seguido por los centrales béticos) conseguían superioridad por el centro para sacar la pelota con enorme facilidad. Los centrales béticos quedaban muy expuestos y el Betis acababa arriesgando demasiado al tirar la línea de fuera de juego o, si la jugada se alargaba, replegado muy atrás, de modo que sus escasas opciones (aparentemente contra los planes de Mel) llegaron al contragolpe.
Con posesiones casi siempre breves, posicionalmente los béticos jugaban un claro, simétrico y paralelo 4-4-2 en el que Piccini y Molinero pocas veces llegaron muy arriba. Queda por ver qué desea Mel de los medios de banda –hoy Cejudo y Fabián, a pie natural–: si los quiere usar por dentro (tal vez sólo a uno de ellos) o por fuera.
A partir del minuto 50
La entrada de Varela por Molinero y, sobre todo, de Ceballos por Fabián juntó al equipo sin balón y lo abrió (Varela sí es zurdo) un poco en ataque. Entre eso y, probablemente más importante, el cansancio del Espanyol, el Betis ganó mucha posesión, Petros ganó mucha presencia en el partido y fue el Betis el que jugó desde entonces en campo rival. El habitual carrusel de cambios fue restando sin embargo ritmo al partido, y ya cerca del final una pérdida absurda con casi todo el equipo por delante del balón trajo el empate.
Los penaltis terminaron en previsible frivolidad de un antes brillante Ceballos; el trofeo fue para los locales.
El juego aéreo a balón parado mostró mejoría. En cuanto a detalles individuales cabe anotar la seriedad de Adán y Pezzella –que no demostró un gran empeño en sacar el balón jugado por abajo–; la inconsistencia de un Piccini al que siempre faltan cinco céntimos para el peso; la constancia y el dinamismo de Petros, que tal vez nunca será titular pero que tendrá muchos minutos; la calidad con balón de Digard, un mediocentro completo; y, sobre todo, la absoluta dependencia del juego de ataque respecto a la pareja de arriba, que señala la que debería ser la absoluta prioridad de la secretaría técnica junto al affaire Ceballos: el fichaje de un delantero; si además tiene fondo físico para jugar de extremo y compartir así alineación con Molina y Rubén, mucho mejor.
Los comentarios son, como siempre, bienvenidos.
Crónica cedida por @juanramonlara7  de su blog Análisis Táctico del Betis

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