Rogelio

En aquellos tiempos no se decía ir al centro, sino ir a Sevilla.

El 5 lo cogíamos en San Martín de Porres y nos dejaba en la Magdalena.

Un día, antes de ponernos en la cola de Galerías Preciados para volver a Triana,

mi tío entró en un bar, La Flor de la Viña.

A mí me extrañó, ya que él sólo iba de bares los domingos.

– Un tinto con sifón y un sifón solo pal niño.

El sifón solo no lo solían cobrar.

Apuramos los vasos, poco a poco, en silencio.

Ya saliendo, me señaló a uno de los camareros,

un chaval alto y muy delgado, y sentenció:

Ese niño juega bien al fútbol.

Como mi tío era de pocas palabras, su hablar era pontificar.

Tuve la extraña sensación de saber algo que pocos en el mundo sabían.

Yo recién había cumplido los 6 años.

El camarero se llamaba Rogelio Sosa. Era Rogelio.

Mi tío, según él mismo decía, era ojeador más que aficionado.

Todo español, por el hecho de serlo, es entrenador.

El bético, además, siempre anda ojeando.

Como mi tío siempre andaba cortito,

solía pulular por donde hubiera fútbol gratis.

Al Villamarín íbamos una o dos veces al mes.

El resto, mucho de infantiles, de cantera, de entrenamientos…

lo que se podía, siempre que fuera ir andando y entrar por la cara.

Pero !Qué cantera la bética de aquel entonces! !Qué lujo!

Se nos iba un Del Sol y nos salían un Quino, un Antón, un Rogelio…

A finales de los 50 y principios de los 60, parecía que nunca se iba a acabar de extraer ese mármol tan fino que producíamos.

Nada más llegar al barrio, nos reunimos todo el equipo y les solté el macutazo.

– ¿De Coria del Río?

Hombre, de Coria sabíamos bastante:

sabíamos que los japoneses la habían conquistado antes de la guerra,

que había un transbordador de coches casi tan grande como el Titanic

y que tenían cuatro equipos de fútbol, el Coria, el Independiente,

el Acción Católica y el Victoria.

Lo de los japoneses cuadraba con Rogelio, que era de ojos un tanto achinados.

Rogelio dio sus primeras patadas en los infantiles del Acción Católica.

De ahí pasó al Victoria, que lo llevaba un bético, D. Manuel Infante.

El Victoria, de hecho, era cantera no oficial del Real Betis.

A decir verdad, por aquellos años no estaba muy clara la oficialidad de los equipillos,

pero todos sabíamos de qué lado cojeaba cada uno.

En el 57, con 14 años, Rogelio entró en los juveniles del Betis,

pero su llegada fue polémica.

No lo ponían a jugar porque era estrecho de pecho y estaba en los huesos, y Rogelio se mosqueó y se hizo otra ficha con el Sevilla.

La Federación lo trincó y lo inhabilitaron, y entonces él, muy suyo, se largó al Coria y allí se hizo una tercera ficha. Por encima de todo, quería jugar.

Por fin, alguien se percató de su calidad y regresó al Betis la temporada siguiente,

eso sí, poniendo de condición que le dieran un trabajo para buscarse la vida.

Así que lo colocaron de camarero en ese bar de la Magdalena.

Dos temporadas pasó con los juveniles del Betis.

– Cada vez juega más a la pelota, se comentaba.

Hoy en día se diría:

– Su progresión no tiene techo.

La temporada siguiente lo mandaron a jugar al Tomelloso,

junto con otro chaval que también jugaba un rato, Tenorio,

y un tercero que no recuerdo su nombre.

Lo del Tomelloso sonó mucho entre los aficionados.

Aquellos años, el Betis iba para arriba,

aquello se tomó como una señal

de que empezábamos a dar en vez de a pedir.

Soplaban nuevos vientos.

El Tomelloso era un 1ª Regional, que se estaba haciendo un conjuntillo para saltar a Tercera.

Creo recordar que jugaron la liguilla de ascenso pero no subieron.

Al año siguiente, noticia, Rogelio se va a la S.D. Ponferradina,

club de Tercera.

Aunque parezca mentira, en el Tardón barajábamos más datos de Ponferrada que de la misma Coria del Río.

Dos o tres familias de barrio habían emigrado allí.

Sabíamos que tenían minas o algo parecido, que había currelo,

que se ganaba mejor que en Sevilla,

que no se decía la Ponferradina, sino la Deportiva, que vestían de azul, como el Recre, pero con las rayas más gordas y más oscuras, y las calzonas azules…

!Ah! Y que en invierno hacía un frío que te congelaba los huesos.

Bueno, lo más importante de todo:

a Rogelio le daban 25.000 ptas. de ficha y un sueldo de 2.000 ptas. al mes.

En fin, que de Ponferrada sabíamos todo lo que se necesitaba saber.

Mi tío no tuvos hijos. Rogelio ocupó ese lugar.

En mi casa jamás se colgaban fotos de futbolistas.

La única excepción, una de Rogelio en la Deportiva.

Cuando Rogelio jugaba mal, mi tío no abría la boca en todo el día.

Si jugaba bien, me decía: Te lo dije.

Cuando lo hacía superior, alargaba la frase:

¿No te lo decía yo?

 

Primera edición: Alfinaldelapalmera, Abril 2010.

Segunda edición, corregida: Benditovillamarín, Agosto 2015.

 

Rogelio Sosa Betis
Rogelio Sosa Betis

 

 

 

 

COMMENTS

  • No llegué a vivir la época del tinto con sifón
    pero por el sólo hecho de ser tiempos pasados
    yo siempre me quedo con lo mejor.
    Mi barrio,de calles de albero y pelota en mano
    pelotazos a las paredes,vecinas riñiendonos
    y carreras que viene el polizón
    que tiempos pasados,por mi edad
    yo no conocía el sifón,pero lo mío era el balón
    Saltaba el eco de una radio en la lejanía
    con la voz de un tal Araujo, que gran impresión ,
    era el Trofeo Ciudad de Sevilla,era el derby
    de todos los derbys,sin duda el mejor .
    Saca Esnaola de portería y se la da a López
    López a Rogelio que en el centro del campo
    se deshace de dos rivales,pasa al extremo
    donde está Benítez y desde el fondo
    retrocede el balón y casi desde fuera del área
    vuelve el esférico a López que sin dudar
    pega un leñazo que sitúa la pelota en la red.
    Momentazo,el tal Araujo se desgañita
    ¡¡¡Goooooooool…..!!!!! que garganta tenía
    inocente de mí,que era bético,yo creía
    gran profesional ,pero el carbron era del Sevilla.

  • En mi mente de la infancia,donde yo sólo sabía del Betis gracias a la radio,sobretodo a alguna radio vecina,los nombres que nunca se me borrarán,porque los tengo grabados en el sello de mi existencia son ROGELIO,BIOSCA Y BENITEZ y me los llevaré conmigo hasta el final de mi existencia,que diferente era todo comparado con el desenfreno y el egoismo,hasta cierto punto lógico del ser humano,que se vive hoy en el mundo del fútbol.
    Diásporas vuelves a abrir el baúl de los recuerdos y me vuelves a tocar la fibra de la nostalgia y la melancolía y una vez más gracias por tu post.

Leave a Comment