Balmanya

Mi tío compraba la prensa a diario, pero nunca la compraba.

Me explico:

Los sábados no la compraba.

Mejor nos vamos a ver cualquier partidillo.

Los domingo, íbamos al Villamarín,

Allí no nos vamos a poner a leer.

Si el Betis jugaba fuera, la familia iba al cine, entonces,

Para qué comprarla, si hoy tenemos entretenimiento.

Los lunes era la Hoja del Lunes y

Eso no trae ná de ná. Total, los resultados ya los sabemos por la Goleá.

Los martes,

Pa qué, si jugamos hace ya dos días. Hay que centrarse en el próximo partido.

Los miércoles,

Hoy seguro que trae poca cosa, que ayer hicieron una tabla de gimnasia

y el parte de lesionados. Para eso está Montiel, el mejor masajista del mundo.

Y así transcurrían las semanas.

 

Mi tío leía mucho, pero él nunca leía.

Me explico:

Como nunca tenía a mano las gafas de cerca, me decía

Mejor que lo leas tú, que te sale muy bien.

Modestia aparte, yo no lo hacía mal del todo.

Y si era fútbol, hasta entonaba.

 

Pero ese martes yo sabía que iría al quiosco…

 

Verano del 63.

Nuestro Betis, salido del pozo de Tercera, pasado por Segunda

y asentado ya en Primera, ha fichado a Balmanya.

Balmanya tenía fama de táctico, de imponer impronta y estilo.

También, de promocionar la cantera.

Además, era catalán.

Mi tío, después de Pons, opinaba que al Betis le venían bien los entrenadores de la parte de Cataluña.

Es que ellos saben de lo moderno. Allí fabrican las lavadoras.

Entonces, ¿es bueno?, pregunté.

Hay que catarlo.

En Nervión también estrenaban banquillo.

Había llegado un brasileño, Otto Bumbel,

otro entrenador de caché pero de características bien diferentes.

Bumbel tenía fama de duro. Más que imprimir un estilo,

estudiaba detenidamente al rival para anular sus cualidades.

Nunca apostó por la cantera; era conocido por traer paraguayos.

Trajo buenos y también malos. Le decían Otto el de los Paraguayos.

A mi tío no le gustaba Bumbel, le tenía manía,

sobre todo, después de lo de Elche.

Lo de Elche fue la temporada anterior.

Bumbel entró en el vestuario con un sobre y comenzó a repartir.

Un jugador novel no quiso coger su parte, no le pareció correcto.

Bumbel le dirigió una alabanza. Luego, se volvió al resto y dijo:

Señores, ahora tocamos a más.

Si se pierde el estilo, ya no queda nada, comentó mi tío.

 

Mira por donde, primera jornada de liga

y el Betis de Balmanya recibe al Sevilla de Bumbel.

Encuentro considerado como determinante por ambas aficiones.

Marcaría el devenir de la liga.

En el campo bético, euforia contenida. Destilábamos buen fútbol.

Pero los derbis, ya se sabe.

 

Léeme otra vez lo que dijo Balmanya antes del partido, repitió mi tío.

Y lo leí de nuevo.

Puse el mismo tono que Nelson empleó para arengar

a su flota cuando lo de Trafalgar, eso de que

Inglaterra espera que cada uno cumpla con su deber

El de Nelson era un discurso cortito y lo tenía bien memorizado.

El de Balmanya, poco me faltaba ya, a costa de repetirlo.

Mis jugadores sabrán comportarse como caballeros,

sin olvidar el valor que el factor hombría posee en el fútbol de hoy.

Aquí sí que lo cortés no quita lo valiente.

Bien -comentó mi tío- tiene palique. Y ahora, niño,

lee las alineaciones, empezando por los de afuera.

Sevilla -comencé a recitar- Munt… Juan Manuel, Campanal, Gallego…

Achúcarro, Luque… Agüero, Diéguez, Cabral, Rivera y Areta.

Me salió bastante bien, línea por línea.

-Ahora el Betis.

Ahí me esforzaba más para que me saliera redondo.

– Betis: Pepín... (pausa larga, degustando)

Colo, Ríos, Grau... (pausa larga como diciendo: aquí estamos)

Montaner, Bosch... (tono de calidad)

Liert, Luis, Ansola, Lasa y Molina... (acelerando, porque eran delanteros)

Ni comparasión. Y más que se han buscao al míster ése que es un sieso.

Era evidente que Bumbel le caía mal. Y el Sevilla, peor toavía.

 

Ese día, el Villamarín era una flor a punto de reventar.

Radiante.

Presagiaba un otoño andaluz de primavera.

Llovió. Escampó poco antes del partido.

Primer tiempo.

Tensión, juego poco vistoso, espeso.

El árbitro correcto, aunque corta el juego a cada instante,

lo cual perjudica al Betis, que pone más fútbol.

Todo el graderío expectante con Balmanya.

Hacen un 4-3-3, oí que alguien comentaba.

Por primera vez, comencé a fijarme en la disposición de los jugadores.

Dominando el centro, bien juntitos, Montaner, Bosch y Lasa,

este último caía de mi lado y le podía ver bien la cara.

A Lasa le tenía especial cariño porque tenía un cromo muy bueno de él.

Primer tiempo sin goles. Se controla, se da sensación de equipo.

Segundo tiempo.

El Betis se va soltando.

Al poco de empezar, Liert centra y Luis le gana el salto a Campanal.

Munt, ni se entera. El Villamarín estalla de alegría.

Luego, Juan Manuel saca una falta.

Varios rechaces, pelotazos. Achúcarro marca. Feo, pero marca.

Uno a uno.

Pero el Betis no se descompone.

La grada capta que tenemos entrenador.

A poco más del cuarto de hora, Campanal despeja mal un balón que venía de lejos.

Molina engancha una volea y el portero ni la ve.

El Villamarín ya es una fiesta.

Y entonces se lió la tangana.

Muchos nervios en el Sevilla, no sólo por el resultado, sino porque se les iba el partido.

Justo antes del gol, habían cazado a Liert, que se quedó tumbado en el centro.

Areta quiere sacar rápido. Arrastra a Liert de mala manera.

Luis se va para Areta y le suelta una patada.

Todo el Sevilla corriendo detrás de Luis, todo el Betis corriendo detrás del Sevilla.

Golpes, guantadas…

Se están dando de tó, dice mi tío.

Luis y Luque, expulsados. Se calman los ánimos. Sigue el partido.

El Betis comienza a bordarlo.

A diez del final, de nuevo le roban la cartera a Campanal.

Esta vez ha sido Ansola.

Tres a uno.

Sevilla estaba preciosa ese día.

 

!Pero léemelo otra vez!

Y yo tenía que repetir los párrafos que más le gustaban.

Aquí dice: El Betis no regateó esfuerzos. Claro y simple fue su fútbol ofensivo, como clara y simple fue la derrota del Sevilla.

!Qué bien explicado!, apostilló.

Fútbol ligado y concebido en la zona ancha del terreno y penetración por las esquinas.

– Así, así, como mandan los cánones.

Si es que ya está tó inventao. Niño, lee lo de Ansola.

– Ansola y Campanal. Uno y otro protagonizaron la cara y cruz del partido,

la victoria y la derrota. En el centro del ataque el Betis tendrá su mejor hombre.

En el eje de la zaga el Sevilla poseerá su defensor más vulnerable.

Ansola interviene en los tres tantos, aunque uno solo materialice.

Campanal será el más cercano testigo del éxito rematador de su directo rival.

– Y desían de Campanal, que iba a secar a Ansola. Y con la carita que salió del campo. El Bumbel no vale. Y ahora, la clasificasión.

Pero tito, que es la primera jornada. El Betis el primero con dos puntos.

– No seas sinsorgo niño, y léeme la tabla entera, que el Betis no es sólo sufrir.

 

Los recortes los guardamos en el álbum de fotos de su boda.

Ahí los encontré hace unos días, ya amarillentos.

 

Me parese que este año vamos a gastar más en prensa….

sentenció mi tío.

 

Primera edición: Al final de la Palmera. Abril 2010.

Segunda edición, corregida: Bendito Villamarín. Julio 2015.

COMMENTS

  • avatar jodiso

    Lo explicas de manera que parece que lo he vivido sin haberlo vivido.
    Enhorabuena.

  • avatar Lobo Diarte

    mi padre le llama balmanyá, con acento en la última a. y siempre dice que es el mejor entrenador que ha tenido nunca el betis. que hizo 2 años seguidos tercero detrás del madrid y el barça, que era como ganar la liga.

    aunque a veces por la edad le falla la memoria un poco

    ¿es verdad, diásporas?

    • avatar Diasporas

      Cierto, su nombre era Balmanyá, pero en el barrio le llamábamos Balmánya, no sé por qué.
      Y cierto, aunque es difícil afirmar quién ha sido el mejor entrenador del Betis, sin duda alguna Balmanya era un técnico muy moderno en su época, tanto en táctica de juego como en sistemas de entrenamiento. Vino con su equipo de profesionales y los jugadores solían lesionarse poco y llegar bastante enteros a la recta final.

  • Tu afición es frágil a la exigencia
    y aunque rácano eres en tus triunfos
    inadecuados a tu grandeza
    con muy pocas victorias
    te elevamos a la cumbre de la existencia,
    con un título la locura nos invade
    con dos seguidos,no sé que sería
    la verdad es que no se sabe,
    pero que poquito necesitamos
    para entregarnos por entero
    incluso aunque las victorias se acaben.

  • La alegría de vencer incluso al eterno rival dispara las emociones que el fútbol nos aporta y nos levanta del espíritu interior que tenemos hacia nuestro equipo.Si ganamos arrasamos con camisetas,periódicos y todo lo que huela a Betis,enorme comentario que me lo llevo al campo de la fidelidad hacia nuestro equipo.Si el Betis gana nos gana a todos.

  • avatar jonathan

    Emotivo, precioso relato.

Leave a Comment