(II).COMO NUNCA TE LO HABÍAN CONTADO

Como veníamos viendo en la primera parte, todo lo que rodea a los inicios de nuestro club, hay que analizarlo y entenderlo desde un nuevo enfoque. Hay que incluir la situación de la sociedad, la política y como no, la formación académica militar, en la que sus fundadores se ven envueltos. Ya que esto, es el motivo de muchas respuestas a tantas otras preguntas.

Continuando por donde lo dejamos, el termino Balompié, creado por Mariano de Cavia y publicado el 1 de Agosto de 1908 en el Imparcial, lleva a la errónea idea de la imposibilidad de que Mariano de Cavia, no hubiese podido comunicarle a aquellos jóvenes que menciona en su publicación el nuevo termino antes de publicarlo. Tampoco especifica cuando fue que se le realiza la consulta. Pero como anteriormente vimos en la primera parte del artículo, el primer apellido no podía ser en castellano sino en francés y ello, el querer precisamente que fuese en castellano, es lo que motivo que se fuese a buscar a Mariano de Cavia.

 

 

 

Lo que nadie antes nos había contado, es que el proceso de creación terminológica de la voz en español debalompié procedente del anglicismo foot-ball, esta englobado en una discusión lingüística sobre la castellanización, que comienza en los principales foros literarios y periodísticos, principalmente en el espacio de la prensa deportiva, entre mediados del siglo XIX y principios del siglo XX.

Datos desconocidos como que Piernavieja en 1966, demostró con sus estudios que la palabra deporteproviene de la voz latina deportare y que esta fue usada durante siglos tanto en la lengua catalana como en la castellana, para referirse a conceptos como diversión, pasatiempo, recreación o ejercicio físico al aire libre. También podemos saber que Piernavieja, señaló que la acepción más usual de la palabra deporte fue utilizada para indicar una “diversión en forma de ejercicios físicos”. Respecto a esto, debemos de tomar en consideración que dicha voz, en su sentido de “diversión y placer”, apareció por vez primera en un diccionario en el Tesoro de las tres lenguas francesa, italiana y española de Girolamo Vittori (1609), quien la definía como esbat, recréation, solazzo, recreatione, piacere”. En el mismo sentido, la recogió elVocabularium Hispanicum Latinum et Anglicum copiossisimum de John Minsheu (1617).

 

 

 

Covarrubias (1611) en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española, describía que “se juega a la pelota “de viento” para señalar que “se jugaba en lugares espaciosos, así en la calle como en corredores largos”, juego que era practicado antiguamente, por la gente noble y moza.

Covarrubias introdujo en su obra numerosas voces que hacían referencia al juego de pelota como alto, botar,boleo, falta, juego, pelotero, rebote, rechazar o tiempo. Asimismo, la Real Academia Española tomó consideración por las voces del juego de pelota en la impresión del Diccionario de Autoridades, (nombre por el que era conocido el Diccionario de la lengua castellana hasta 1726), aspecto que indica la gran popularidad que adquirió este saludable y entretenido ejercicio.

Así se puede localizar en los seis tomos de que se compone el Diccionario de Autoridades algunos de los vocablos referidos al juego de pelota: tomo I (1726): balón, botar; tomo II (1729): cansados, contrarrestar; tomo III (1732):  falta, dar ventaja, a dos, dar quince y falta; tomo IV (1734):  juego; tomo V (1737):pasajuego, pasavoleo, pedir, pelota, rebote, rebotar; tomo VI (1739): sacar, saque, servir, volver, volear.

 

 

 

Como vemos, los diccionarios de la lengua castellana de los siglos XVII y XVIII tenían en cuenta las voces de los juegos recreativos o deportivos de la época como balón, pelota, pelotear

Así podemos encontrar que según en el Diccionario de Autoridades de 1726 en el Tomo I, la definición siguiente:

“BALON. F. m. Juego que se juega como el de la pelota entre dos o más personas, y solo se diferencia en que la pelota es mucho mayor.”

 

 

 

 

El deporte contemporáneo fue conceptualizándose en España a partir de 1833 con el liberalismo político y la incorporación de las prácticas recreativas anglosajonas en los ambientes burgueses y aristocráticos. La vida social burguesa aceptó sin miramientos el esnobismo de las prácticas deportivas anglosajonas o el sport. Esta nueva situación se percibió como una moda que marcó una distinción social para consumo de la clase más pudiente.

Bajo este contexto, se apreciaba el inconveniente que suscitaba el dominio de un lenguaje anglosajón prestado, para el que difícilmente se incorporarían vocablos castellanos para substituirlos. Esta preocupación ya fue apreciada por Pérez-Galdós en 1876, cuando se trataba de identificar el sport:

“Esta esfera de acción que no tiene en nuestro idioma voz peculiar que la caracterice, es lo que los ingleses llaman sport, un conjunto noble de ejercicios y de ocupaciones entretenidas fuera de las ciudades, cuyo tumulto y agitación destruirían los organismos más robustos, si un instinto poderoso no impulsara en el hombre el buscar en la naturaleza reparación cumplida a las fatigas que el comercio social ocasiona.”

Ya en el contexto regeneracionista de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se desencadenó una campaña periodística y literaria centrada en españolizar el lenguaje deportivo anglosajón.

Así llegamos a Mariano de Cavia, literato y periodista, culto estilista de la lengua castellana, quien en 1887 fue el primero en reivindicar la palabra deporte, oponiéndose a la invasión de los neologismos anglosajones del ámbito del sport.

 

 

 

Cávia se adelantaba a los discursos de la llamada Generación del ‘98. En 1894, Cávia emprendía una nueva discusión terminológica recalcando que:

“Sport se dice en castellano deporte; vocablo limpio, puro, claro y castizo, que a los que usamos, sin presumir de puristas, remilgados y escrupulosos, no nos vale más que el dictado de pedantes, y aún el de arcaicos, y hasta académicos, o sea el finibusterre de la injuria.

Lo que no conozco es la equivalencia de sportmen (hombre de sport, hombres de deporte); pero por qué no habíamos de admitir el vocablo deportistas? Aunque no viste tanto –me apresuro a confesarlo– como el de sportmen inglés legítimo, promulgarse y propalarse por los que tiene para ello autoridad reconocida, ahora que el proteccionismo cunde es un gusto.”

En 1895, “Sobaquillo” –pseudónimo utilizado por Mariano de Cávia– mencionaba en sus artículos la derivación deportistas y ridiculizaba el hecho de que el idioma castellano adoptara los anglicismos sport ysportmens. En referencia a los accidentes en hipódromos y velódromos, mencionaba:

“Son, repito, muy sanos, muy higiénicos y muy cultos aquellos deportes; pero el deportista se expone a salir deportado… para la eternidad.

En estos días pasados –transcurrida sin una mala cornada en veinte Plazas de Toros– ha contemplado el Madrid culto, el Madrid distinguido, el Madrid crema, unos cuantos casos en que los sportsmen ha salido poco menos que una espuerta del ejercicio de su sport.

Espuerta…Sport… La analogía entre el vocablo español y el inglés, es tan patente, que tal vez sea esta la verdadera acepción de la palabra sportsmen: ¡hombres a espuertas!”

(Sobaquillo, 1895)

Ahora sabemos, que esta cruzada lingüística, no sólo se dirimía la implantación del término deporte o del anglicismo sport, sino también la necesidad de castellanizar, o no, todos los términos ingleses derivados del deporte que iban llegando a nuestro idioma. Así, a principios del siglo XX, Antonio Viada (1902) se ofreció para colaborar con Los Deportes (1897-1910) para españolizar el vocabulario deportivo anglosajón.

 

 

 

En torno a las discusiones lingüísticas del deporte, tuvo una especial virulencia el intento de castellanización del término foot-ball en el que se implicó un notable número de periodistas, académicos y autores en pro o en contra de la búsqueda de un nuevo término que le sustituyera. Este debate se originó en 1902 en Barcelona, en torno a la publicación periodística especializada más representativa del momento a nivel nacional como eraLos Deportes.

Por otra parte había quien trataba de españolizar el vocablo. Así, Federico Climent (1904) presentaba lo que denominaba pilapié o foot-ball como uno de los juegos preferibles en la educación física de los jóvenes.

En Madrid, Miguel Salvador (1907) trataba de popularizar el leguaje deportivo utilizado por los periodistas con la intención de ofrecer entendimiento y españolizar el foot-ball, aportando el léxico más apropiado que correspondía a las voces inglesas como sport, team, goal, referee o corner. En este caso, Miguel Salvadorparecía no conocer que en Cataluña, desde Los Deportes, ya se había iniciado esta campaña en la que se proponía utilizar expresiones como tantos, partidos, delanteros, medios, defensores o zagueros,guardameta, rincón y penalidad.

Como podemos comprobar, todo este querer castellanizar las palabras extranjeras, no surgen en 1908, ni es el comienzo de la españolización del termino foot-ball, como hay quien quiere hacer ver, ni son consecuencia de la formación militar y el sentimiento patrio de unos jóvenes estudiantes. Sino de una cruzada que hacía ya mucho que había comenzado y que quizás sí que podemos decir, que el empuje de unos muchachos que querían que su sociedad tuviese nombre y apellidos en castellano, fue lo que dio origen al vocablo Balompié, pero que eso no implicaría, que esa sociedad no existiese antes bajo un apellido francés, al igual que ya sabemos, que aprendieron con las postales llegadas desde el país vecino…

CONTINUARA…

 

 

Saludos verdiblancos…

¡¡¡Viva el Betis Manquepierda!!!

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